Una aventura de descubrimiento: naturaleza, historia y paisaje.

«Explorando el Boumort» es un auténtico reto físico dependiendo de la época del año en que se realice, sobre todo en verano donde el calor y el aprovisionamiento de agua son un factor clave. La cantidad de días disponibles en que se quiera realizar también plantea cambios de estrategia.

 

Las características de la travesía hacen que tenga un componente psicológico bastante importante. (Resistencia física, caminos desaparecidos, acantilados, temperaturas extremas …)

En partes del recorrido, el uso del mapa y su interpretación para poder elegir y acertar la ruta son clave. Si se quiere seguir la ruta solo con GPS, lo más probable es que uno quede enriscado en un acantilado o hecho un cuadro entre aulagas.

Inicio de la Travesía desde los acantilados de Pessonada. Con vestigios de la Guerra Civil

Los antiguos caminos han desaparecido en algunos tramos. El bosque y otras alteraciones los han hecho desaparecer. Los animales salvajes han creado nuevos. En terrenos muy accidentados, seguir ciegamente un track del GPS puede provocar que se acabe en una situación muy comprometida.

Las pequeñas inexactitudes en la precisión los GPS (por ejemplo de 3 o 4 m, no hace falta más) pueden hacer que el camino seguro vaya 20 o 30 m por encima o por debajo de la pared por la que te mueves. En ciertas partes la orientación y la navegación con el mapa es clave para encontrar el camino seguro. Un buen desafío técnico, pero también psicológico.

NUESTRA RUTA:

El lugar es espectacular y vale mucho la pena. Aunque no conozco todas las regiones de la península, me atrevería a decir que es uno de los territorios más salvajes y desafiantes del Estado. Nos encontramos en una Reserva Nacional de Caza en la que el ciervo es el protagonista, pero también es un espacio natural protegido que pertenece al PEIN y a la Red Natura 2000 de la UE.

Rebaño de ciervas, durante el recorrido

De todos modos hay pistas donde todavía se puede circular en vehículos 4X4 (también algunas abandonadas) y se pueden utilizar como senderos seguros. O como rutas de evacuación si fuera necesario.

Paso del Coll de la Creu. Cruce de pistas importante y acceso a agua potable.

 A pesar de ello, en los lugares más interesantes del acceso es estrictamente a pie. (O escalando) También existe la posibilidad de dormir en el refugio guardado de Cuberes donde se puede comer muy bien y disfrutar de un buen descanso. Incluso una remojada en verano. Recuperarse bien para estar listo para seguir con esta experiencia vital!

El aprovisionamiento de agua es clave. Tener claros los puntos de abastecimiento y calcular la posibilidad de llegar con nuestra capacidad física es esencial. Aunque en los mapas aparecen multitud de fuentes, en verano, cuando más falta hacen, muchas están secas, otras hace mucho tiempo que ya no brotan, y algunas solo son pequeños charcos de barro y agua que aflora de la tierra, donde van a ver  animales de toda clase. También hay puntos donde las fuentes se han utilizado para acumular agua en grandes depósitos, para luchar contra los incendios, que se pueden utilizar para beber agua si se potabiliza. Obtener agua fresca y limpia del goteo de las estalactitas de las cuevas es una sensación que cuesta describir, pura alegría de vivir!!!!

Recogiendo agua de una estalactita en proceso de formación

Algunos de los regalos que nos da esta ruta, a parte del desafío en sí y de la experiencia, son la gran variedad de paisajes, sus enclaves insólitos (como la Espluga de Cuberes), la observación de fauna, la soledad, el cielo nocturno (donde todavía se ve la Vía Láctea a simple vista), su historia geológica y humana (antiguos asentamientos, la guerra civil…)

Espluga de Cuberes

Si deseas disfrutar de una experiencia como ésta (más o menos desafiante) con seguridad, estaremos encantados de acompañarte. La montaremos teniendo en cuenta tus capacidades y motivaciones.

La aventura está garantizada, os esperamos!

Foto: Anselmo Acebes

Otras actividades que realizamos en la Reserva:

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